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domingo, 24 de abril de 2016

El teatro, una herramienta educativa... O... no!!!

El teatro, una herramienta educativa... O... no!!!

¡¡¡Estas herramientas sé que son educativas!!!

Para poder afirmar que el Teatro es una herramienta educativa, deberíamos concretar primero los términos de la afirmación.

¿Qué es educativo y qué es una herramienta?
El Teatro puede llegar a ser una poderosa herramienta educativa si se utiliza como tal y con tal fin.

Hace poco, en el Curso de Pedagogía Aplicada a las Artes Escénicas que imparto en el Aula de las Artes de la Universidad Carlos III de Madrid, planteaba a mis alumnos, todos ellos responsables de grupos de jóvenes que practican las artes escénicas bajo su tutela, que seleccionaran cuáles eran sus prioridades de entre casi una veintena de palabras y que trataran de reducirlas a una, su máxima prioridad.
Como suelo plantear, no pretendo juzgar en función de las respuestas, pero sí hacer hincapié en que cada uno ha de responsabilizarse de su elección y ser consecuente.
'Lo artístico', 'Preprofesionalidad', 'Excelencia', 'Competir', estaban en el mismo grupo de palabras que 'Que se les oiga', 'Lenguajes técnicos', 'El texto', 'Claridad' o que 'Compromiso', 'Crecer', 'Educación', 'Compartir'.
Dependiendo de la prioridad de cada responsable, que a veces coincide y a veces no con la prioridad de sus jóvenes e incluso con las del entorno en el que desarrolla la actividad, estaremos ante una herramienta educativa, o estaremos ante... otra cosa.

Una herramienta no puede ser un fin en si mismo. No podemos plantearnos el teatro en educación si el único o primordial fin es hacer teatro y hacerlo de la manera más precisa a como lo haría un grupo profesional. Eso ya no es una herramienta educativa. Es un programa formativo donde, a veces con notas y a veces sin ellas, lo que se busca es la perfección en la ejecución de un arte que, los profesionales, desarrollan a lo largo de mucho más tiempo que un curso escolar.
Si el teatro es una herramienta y lo que buscamos es educar, busquemos en esta práctica lo que tiene de educativo. El compartir. El colaborar. El crecer. El mejorar las capacidades comunicativas, verbales, no verbales, escritas, el trabajo en equipo, la responsabilidad, el compromiso, la capacidad de concentración, la búsqueda de su propia personalidad, la desinhibición, el gusto por el arte y lo artístico, la capacidad crítica...
Incluso ahora que tanto se habla de la educación emocional, llevo muchos años en estos ámbitos, y no he encontrado mejor herramienta que el teatro, cuando lo usamos como herramienta y no como fin, para desarrollar, mejorar y fortalecer nuestra educación emocional. La empatía, la asertividad negativa, la creatividad, la escucha activa...

Sin embargo, la búsqueda del premio, del éxito, del aplauso por la excelencia de lo conseguido, el ensayo frustrante preprofesional, la competencia entre iguales... elementos que muchas veces se anteponen cuando el teatro se abre camino en las aulas, tienen sus propios objetivos, muy loables y definidos y perfectamente asumibles si el colectivo conoce y asume de antemano como propio ese objetivo y es consensuado por todos: responsable, grupo de jóvenes y entorno en el que se desarrolla.
Lo que sucede es que, en ese caso, el teatro, en entorno educativo, será otra cosa...
Pero ya no estaremos ante lo que creo que puede llegar a ser, sinceramente, la mejor y más potente herramienta educativa sin necesidad de TICs, ni Apps, ni medios técnicos profesionales, ni teatros con torreón de tramoya, ni cosas parecidas.

Alguna vez ya dije que el teatro es el único arte cuya materia prima es el ser humano.
En el entorno educativo, esta herramienta es dúctil, maleable, complicada, maravillosa, difícil, sorprendente... Es un joven, un adolescente, un niño...
Tan asombrosamente maleable para bien, como para mal.
Tan fácilmente motivable con el teatro, como frustrable.
Tan intensamente emocionable en lo positivo, como generador de pensamientos negativos.

Por eso, aprovechemos lo que tiene de educativo el teatro y, si alguien quiere dedicarse a ello artísticamente, que lo decida él, conociendo los peligros de la cara oculta de una actividad que puede hacer, como le ocurrió a una alumna de un taller universitario que dirigí hace ya años, que al ser calificada por su anterior profesor de teatro como alguien que 'con esa voz no vas a llegar nunca a nada en esto del teatro', no se volvió a acercar al teatro durante años, hasta que, en nuestro taller, no solo trabajó la voz sino que consiguió ser locutora de radio, aunque no actriz porque no era lo que pretendía.

Por favor, no empujemos desde voces autorizadas, instituciones y organizaciones con capacidad de llegar a estos colectivos que utilizan el teatro en entornos educativos, a destacar por la excelencia, la productividad, lo perfecto... Sino por lo humano, lo generoso, el compartir...
¡¡¡En definitiva, utilicemos el teatro como herramienta educativa para formar personas maravillosas!!!

No obstante, y a pesar de hacerme un poco largo esta vez, me gustaría centrarme en tres aspectos que me parecen relevantes y que hacen ver, de forma clara y evidente, lo positivo que tiene el uso de prácticas, experiencias y herramientas teatrales en el ámbito educativo, y no solo...

Potenciación de la creatividad y de la educación emocional.
El teatro, bien aplicado, es una potentísima herramienta en la educación creativa y emocional. Esto que tan de moda se está poniendo en la educación últimamente, -yo mismo imparto módulos de Creatividad en el programa de Educación Responsable de Fundación Botín-, lo llevan desarrollando las empresas ya desde hace años. La escucha activa, el nuevo liderazgo, la empatía, el equipo...
De hecho, cualquier artista de cualquier área que haya tenido experiencia teatral, tiene una capacidad de crítica, análisis, compromiso, colaboración... que en otras áreas no son tan sencillos de lograr.
E insisto en el uso ADECUADO del teatro.

Conciencia de Equipo, colaboración, compromiso.
En una época en la que la competitividad y el logro personal despuntan sobre cualquier otra cosa, el teatro hace hincapié en entornos educativos, pero también en empresariales, sociales y artísticos, que lo que se logra es una labor de conjunto, de equipo, basada en el compromiso, la labor de colaboración y la aportación de lo que cada uno mejor o más a gusto sabe hacer.
Incluso en ámbitos de formación profesional me gustaría poner un ejemplo de cómo el teatro y sus artes afines logran esa conciencia de equipo.
Hace poco, asistí a la muestra final del curso de larga duración del Centro de Tecnología del Espectáculo, del INAEM en Madrid.
Estuve un rato contemplando la labor de utilería, maquillaje y caracterización, vestuario, iluminación y sonido, conglomeradas en un espectáculo asombroso e incansable.
Al lado de la responsable de gestión y producción del evento, le dije. Enhorabuena, lo has hecho maravillosamente bien. Y automáticamente me contestó. No he sido yo. Ha sido el equipo. Más de 70 personas hay ahí detrás ahora mismo para que todo salga bien.
Y entonces me corregí y le di la enhorabuena a ella y a todo el equipo,

Crecer
Por último, en cualquier ámbito, el teatro te hacer crecer como persona, hacia dentro, pues se trabajan y potencian cualidades de observación, escucha, reflexión, imaginación, creatividad, fantasía... Y hacia fuera, pues cuando uno trabaja en equipo para realizar una creación, crece con todo lo que aprende y desarrolla gracias a los que le rodean.
Y no es solo la suma de lo que aporta cada uno, sino lo que aporta el grupo como grupo que, individualmente es imposible de experimentar y que tanto para una organización, como para un colectivo social como para un equipo artístico, es no ya fundamental, sino una experiencia inolvidable.

Y teniendo en cuenta todo lo anterior, me gustaría recordar dos... ¡No! No las llamaré anécdotas porque significaría que es algo inusual, puntual y llamativo por lo único.
Lo llamaré una de tantas veces en las que el teatro en educación mostró su poder.

Un alumno en 3º de la ESO podía optar por Francés, Informática o Teatro. Y éste, conocido miembro de la comunidad educativa, etiquetado como asocial, cuasi violento y por supuesto, con un futuro desdibujado y casi desechable por la comunidad educativa, eligió Informática.
En un solo trimestre, había provocado tantas incomodidades, y problemas a su profesora y entorno que se decidió 'castigarle' con cambiarle de optativa y pasarlo a Teatro. En parte por la magia de esta disciplina, en parte, mucha parte, por el buen hacer de un amigo ya retirado de la enseñanza, se convirtió en un colaborador nato, en un silencioso y ordenado organizador, en un alumno ejemplar, y en un ejemplo de lo que el teatro podía transformar.
Solo dos trimestres después, al cruzarse a su ex-profesora de informática por el pasillo, la miró, no sin el agobio natural de la profesora al ver su mirada y le dijo... '¡GRACIAS!'

En otra ocasión, un alumno nuevo en su centro, que desde el primer momento hizo ver su carácter reacio a toda actividad en grupo, con graves problemas de comunicación y con una personalidad absolutamente negativista, incluso con aspectos que, de ser diagnosticados podrían rozar el Síndrome de Asperger, asistió a la representación de sus compañeros del grupo del teatro del centro.
De nuevo, por mor de la magia del teatro y por las maravillosas manos y planteamientos de la profesora que dirige el grupo, este niño vio algo en aquello que le impulsó a lo que nunca antes había hecho. Paró a esta profesora por el pasillo y le preguntó si podría apuntarse al grupo.
En muchas otras ocasiones, el responsable del grupo habría dicho algo como que ya está el curso muy avanzado y no es el momento, o que tendríamos que verlo para el curso próximo, o cualquier excusa con tal de no tener a ese 'elemento' incrustado entre sus jóvenes artistas. Sin embargo, esta profesora a la que admiro, le miró, sonrió y le dijo... 'Pues ya estás apuntado'.
Sorprendido, acudió puntual a la siguiente cita de ensayos que, entre otras cosas, se utilizó para integrar al nuevo elemento al grupo.
Su despedida ese día, mirando al infinito como suele hablar fue: 'Me lo he pasado muy bien. Ha sido muy interesante. Y espero hacer muchas cosas aquí.'
¡¡¡Es la magia del teatro... y sobre todo, de quienes buscan en el teatro en educación las prioridades que merece el arte de Talía!!!

Por todo esto hago un llamamiento que a priori puede parecer contraproducente o engañoso.
A todos aquellos que somos consideradas voces autorizadas; a las instituciones que generan actividades que tienen que ver con teatro, su formación o su exhibición; a colectivos que pretenden, desean y se esfuerzan por darle valor educativo a este nuestro arte dramático; a profesores, padres y alumnos que han disfrutado y disfrutan del teatro como herramienta educativa...

No pidamos que el teatro sea obligatorio en educación.
Defendamos lo que todos ellos defendieron en la Inglaterra de la Dama de Hierro cuando el Drama desapareció como asignatura obligatoria en los curricula de las enseñanzas obligatorias.

Demostramos que es necesario.
Ese es el objetivo. Hacer consciente a toda la comunidad educativa de que el Teatro, el Drama en entorno educativo no es positivo, interesante, curioso, divertido, emocionante, creativo, educativo en si mismo...

¡¡¡El objetivo es hacer consciente a toda la comunidad educativa de que el teatro en entorno educativo es NECESARIO!!!

Y… ya!!!


No me canso... Sobre todo gracias a algunos que demostráis día a día que el teatro es necesario.

We are searching our utopia in a continuous present continuous!!!!!

Os espero…

Y a algunos os seguiré persiguiendo, apoyando, alentando, aplaudiendo y agradeciendo todo lo que hacéis.

GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS!!!



Fernando Bercebal · momento Devising Consultor · Pedagogo Teatral
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fbercebal@naque.es

sábado, 26 de marzo de 2016

Teatro y muchas cosas más...

Teatro y muchas cosas más...


Mi rincón de trastos de teatro y demás tontunás.

Es de bien nacidos ser agradecidos.

Y aunque los que os habéis cruzado conmigo en los últimos tiempos, incluso en los penúltimos, me habéis conocido y reconocido como un Consultor Creativo, o un Pedagogo de la Expresión y el Drama o, incluso, un experto en Devising Arts...

Yo soy un hombre de teatro y lo tengo que reconocer.
El 27 de marzo, se celebra el Día Mundial del Teatro.

Ya lo celebraba yo cuando era joven en el colegio haciendo teatro, o un poco menos joven dirigiendo y programando actividades formativas en los cinco años de vida de la Escuela Regional de Teatro de Castilla-La Mancha.

Más adelante, lo celebraba con ediciones de libros y revistas y desde hace muchos años, traduciendo para el ITI (Instituto Internacional del Teatro) y para la revista ÑAQUE, el Mensaje Internacional que cada año firma una personalidad del arte de Talía.


Lo que pasa es que todo eso pasó mucho después de que el teatro entrara en mi vida, y ya no digo como actor, director, dramaturgo o pedagogo, todas ellas funciones que he desempeñado de forma amateur y profesional en distintos momentos de mi vida. Hablo de cuando entró en mi vida para quedarse, como forma de vida.

No quiero parecer ñoño, pero el día que, con algo menos de 4 añitos, me calcé unas alpargatas hechas a tal efecto y me vestí de hermano de pulgarcito, para salir al escenario junto con otros seis hermanos más a comernos una sopa de colegio para hacer la escena totalmente realista, empezó a entrarme ese veneno que dicen tiene el teatro, y empecé a aprender muchas cosas de forma inconsciente.

Últimamente utilizo esa catalogación del gran Carlos Luna y que yo citaba con otra nomenclatura del paso de ser Inconsciente Incompetente a convertirte en Inconsciente Competente, pasando obligatoriamente por los pasos de Consciente Incompetente y Consciente Competente.

Es decir, si quieres hacer las cosas bien, has de ser consciente primero de que, inconscientemente no las estás haciendo bien, corregirlas de forma consciente y acabar haciéndolas bien de forma inconsciente.


Y yo desde los 4 años empecé a ser un Inconsciente Incompetente del teatro.

Y cada año que pasaba en el que preparaba, trabajaba, compartía y, a veces, exponía una propuesta teatral, algunas más tradicionales y otras más experimentales, me fui haciendo cada vez menos incompetente, aunque aún de forma inconsciente.

Me he pasado casi medio siglo ejercitándome para convertirme en, al menos, un semicompetente consciente.

Porque tras tantos años en los que he pasado por todos los puestos y recovecos que tiene este arte milenario, puedo decir que soy consciente, muy consciente de muchas cosas y empiezo a darme cuenta de que soy competente inconsciente aplicando el teatro como si ya no fuera mi experiencia en este arte expresivo la culpable.

Sin embargo, le debo mucho, al menos un homenaje personal, pues todo lo que hago ahora tiene mucho que ver con aquello y con todo lo que he rozado, experimentado, sentido y vivido gracias al teatro.

Sí, ahora soy consciente completo de todo ello.


Ahora me doy cuenta de que salir y comerme la sopa y hacer que me gustaba era tan importante como el personaje protagonista de Pulgarcito. De que la labor aparentemente más insignificante tiene el mismo valor que lo que parece irreemplazable.

Ahora me doy cuenta de que a cualquiera de nosotros nos podía sustituir cualquiera de nosotros en aquella mesa. Porque nadie somos enteramente imprescindibles y todos aportamos algo propio e inimitable.

Ahora me doy cuenta de que si éramos seis hermanos, los seis debíamos colaborar en que la escena saliera bien, porque era una labor de equipo, más que de grupo.

Ahora me doy cuenta de que no solo se trataba de decir un texto, sino de realizar correctamente las acciones, llevar el adecuado vestuario y atrezzo, respetar al público y atender a las indicaciones de quien sabe más que tú en cada aspecto.

Ahora me doy cuenta de que cada hermano de pulgarcito era distinto porque cada uno de nosotros lo era, andábamos distinto, decíamos distinto, comíamos distinto y hasta éramos de distinta altura, complexión, voz, maneras...

Ahora me doy cuenta de que haberme lanzado a hacer de otro me facilitó la labor de ser empático, de ponerme en el lugar de otros.

Ahora me doy cuenta de que ponerme delante de un público arropado por mis compañeros y un equipo, me hizo romper algunas barreras de mi excelsa timidez o, al menos, ser consciente de mis límites para intentar superarlos y crecer con un arduo trabajo de desinhibición.

Ahora me doy cuenta de que estar atento a lo que los demás decían en la obra y saber cuándo tenía que pasar, hacer o decir, me estaba entrenando la escucha, y una escucha muy activa, colaborando en escuchar y ser escuchado por otros.

Ahora me doy cuenta de que la señorita Mari Prado (nombre manchego donde los haya), que me colocó allí con algunos compañeros de clase de lo que se llamaba Jardín de Infancia y que ahora sería Infantil de 4 años, estaba haciendo una labor educativa que iba mucho más allá de transmitirme conocimientos o trasladarme saber. Me estaba dotando de herramientas expresivas, creativas, humanas, para hacer de mí un ser humano mejor.


No sé si soy una buena persona, pero y además, sin duda, el teatro me ha hecho mejor persona de lo que hubiera sido sin teatro.
Y añado que las personas que me he cruzado gracias al teatro también me han hecho mejor.

El Día Mundial del Teatro es para celebrar el Teatro.

Dejadme que yo celebre haberme cruzado con el teatro y haberlo integrado en mi vida, en mi forma de ser...

Y dejadme que celebre haberme cruzado con cada uno de vosotros...

Quizás, algún día, alguien celebre haberse cruzado conmigo... Y la cadena siga.


Y… ya!!!


No me canso.
We are searching our utopia in a continuous present continuous!!!!!

Os espero…

Seguiré dando tumbos por el teatro!!!



Fernando Bercebal · momento Devising Consultor · Pedagogo Teatral
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viernes, 5 de febrero de 2016

Piensa en positivo!!!

Piensa en positivo!!!

Sale el arco iris... ¿Porque llueve... o porque sale el sol? 
Piensa en positivo!!!


No quiero resultar cansino recordando que me considero un optimistoide.
Esto no significa que todo lo vea de color de rosa, o que no existan momentos duros, difíciles o negativos.
Sin embargo, no tengo duda alguna de que lo mejor es, siempre que se pueda y se tenga ánimo, pensar en positivo.

En el ámbito de la empresa, hace tiempo que cuando hay que tocar el tema del proyecto empresarial, hay términos y planteamientos clásicos, que traduzco y traigo a mi terreno.
Uno de ellos es el famoso DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades)
Los que estéis familiarizados con el tema, sabéis que es una fórmula que se distribuye en cruz, donde la parte izquierda, D y F, tiene que ver con tus propias capacidades o potencialidades o las de tu negocio, mientras que la parte derecha es donde debemos colocar, analizándolas, las cuestiones que nos vienen 'impuestas' desde fuera, desde la competencia, la realidad social, económica y empresarial.
La parte superior, D y A, son las cuestiones negativas, y la inferior, F y O, son las positivas.
Tras esta urgente y fugaz explicación, diré que a mis alumnos les planteo la desaparición del DAFO tradicional, y les ofrezco mi DAFO DESESTRUCTURADO. Sí, como la tortilla de Ferrán Adriá.
Con él, lo único que doy a entender es que, tanto las propias debilidades y fortalezas, como las amenazas ajenas, no deben ser otra cosa que, OPORTUNIDADES.
O lo que es lo mismo, pensar en positivo.
Si nuestro proyecto adolece de inversión, pensemos en que nos obliga a buscar soluciones creativas con poco riesgo.
Si somos carentes personalmente de alguna cualidad necesaria para desarrollar el negocio, debemos verlo como una oportunidad de contactar y generar sinergias con personas que sí la tengan y que puedan reforzar nuestras propias ideas....
En fin, que todo se puede convertir en Oportunidad.
Piensa en positivo!!!

En educación, nos sucede tres cuartos de lo mismo.
La mayoría de los docentes piensa que le ha tocado el peor grupo de niños, adolescentes, jóvenes o adultos que podría reunirse en un solo aula.
Nos saltan a la vista sus defectos, sus negatividades, sus interrupciones, su falta de interés, su insolencia e insurgencia...
Y no dejan de ser llamadas de atención para que nos sumerjamos en el grupo y descubramos sus cualidades, sus positividades, sus aportaciones, sus intereses, su educación y su capacidad para aportar, sumar y hacer equipo.
Yo personalmente he visto cambiar radicalmente la actitud y aparente aptitud de un grupo en su conjunto, simplemente al cambiar la forma de plantear una actividad, el propio contenido de las actividades, la actitud ante ellos y entre ellos y la honestidad de la comunicación.
En definitiva, la culpa de estos cambios es, en gran medida, del docente que se plantea la docencia con pensamiento positivo.
Piensa en positivo!!!

En el ámbito social, es muy habitual que las personas de cualquier edad que demandan atención, solidaridad, ayuda o trabajo en pro de su no discriminación, estén acostumbradas a destacar lo más posible sus carencias, sus negatividades, su potencial 'orgullo' de ser ayudables.
Y no lo digo porque sea su deseo, sino porque la estructura social que se plantea, suele dirigir las energías en ese sentido. Cuanto más problema, más ayuda, cuanta más negatividad, más esfuerzo.
Sin embargo, y en esto puedo también hablar por propia experiencia de muchos años, si con personas en riesgo de exclusión, nos centramos no en lo que les hace situarse en ese contexto, sino en aquellas cualidades que les podrían alejar de la situación, la solución casi que surge por sí sola.
Piensa en positivo!!!

En el arte, cuando uno se plantea una situación, y si es equipo o en grupo, suele ser más habitual, se suelen poner encima de la mesa, las necesidades.
Es decir, pensamos en lo que necesitamos para hacer lo que tenemos en la cabeza, sin pensar de antemano en quién, cómo, dónde y cuándo se va a hacer.
Sin embargo, cuando uno irrumpe en estas mecánicas de trabajo en equipo y, en lugar de pensar en necesidades, se empieza a pensar en potencialidades, en posibilidades, la idea fluye mucho más fácil y orgánicamente.
No se trata de abdicar de mis ideas y hacer 'lo que pueda'... Se trata de saber con qué y con quién cuento, y conseguir realizar mi idea, de la forma más enriquecida posible que, seguro, irá y se consolidará mucho más allá de donde yo la coloqué en un principio.
Piensa en positivo!!!

La vida nos entrega muchas veces muchos momentos amargos, oscuros, difíciles.
Si nos aferramos a ellos como excusa para nuestro estado de ánimo, nuestra capacidad de hacer, incluso nuestra capacidad de ser, es muy fácil que acabemos siendo personas tristes, que hagamos cosas nada brillantes y que nuestro ánimo se amargue, hasta límites insospechados.

Insisto en que la vida no es de color de rosa, pero el rosa está ahí, dispuesto a ser encontrado.

Si queremos que la gente nos devuelva sonrisas porque nosotros la llevamos puesta.
Si queremos que nuestras creaciones sean un cúmulo de propuestas y no una carrera de obstáculos.
Si queremos ayudar a otros buscando lo mejor que tienen y no intentando ir contra lo que les atenaza.
Si queremos ser buenos docentes siendo motivadores, resortes, instigadores de la revolución personal de cada alumno.
Si queremos que nuestra empresa busque ese rincón donde fluye y no un intento por flanquear dificultades.

Si queremos ser personas que crezcan, que crean y que creen, no 'tenemos más remedio' que... pensar en positivo

No digo que sea fácil.
Yo, a veces, y lo digo aquí, en público, lloro de impotencia.
Lo que pasa es que intento sacar esas fuerzas que cada persona con la que me he cruzado en esta vida me ha regalado y, vuelvo a decirme...
PIENSA EN POSITIVO!!!

Y… ya!!!

No me canso.
We are searching our utopia in a continuous present continuous!!!!!
Os espero…

Con una sonrisa, seguro, aunque a veces llore!!!




Fernando Bercebal · momento Devising Consultor · Pedagogo Teatral
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martes, 5 de enero de 2016

Ilusión Objetivos Deseos

Ilusión · Objetivos · Deseos
Los deseos, cuando se cumplen, ilusionan más aún…

Alguien me dijo ya hace tiempo que la Noche de Reyes era la mejor noche del año.
Y que por mucha influencia anglosajona y muchos años que pasasen, seguiría siendo la Noche de la Ilusión.
Así me la tomo yo.
No obstante, dejadme que haga un giro para volver dentro de un rato a la ilusión.

Este año que ha pasado se cumplieron 20 años desde mi primer libro: ‘Drama. Un estadio intermedio entre juego y teatro.’
Al igual que todo lo que he escrito antes y después, tengo la sana costumbre de releerlo de vez en cuando, por fragmentos, capítulos, frases… Y llevo redescubriendo últimamente que volvería a firmar letra a letra lo que dije entonces, con algo más de amplitud, con más conocimientos y experiencias, con más vida a mis espaldas pero y además, con la esencia apenas modificada.

Lo traigo a colación porque en este libro, en su página 108 para ser más exactos, saco a relucir por primera vez en un escrito el concepto de Expresión Mental. Concepto que últimamente he recuperado en procesos formativos de carácter creativo y expresivo, no solo en ámbitos artísticos o teatrales sino educativos, sociales y empresariales.

Por no reproducir las dos páginas del libro aquí y ahora, resumiré diciendo que es una aparente contradicción ya que expresar implica la figura del que produce y la figura del que recibe la expresión… hacia afuera.
¿Y si ambas figuras son la misma persona? Estamos ante la Expresión Mental que se refleja en actos como la imaginación, la creación mental, la creatividad pura y dura.

Si creemos que esto es un acto casi automático previo a la expresión tradicional ya sea lingüística, artística, corporal… Y nunca nos planteamos ‘entrenarlo’, podremos aparentar ser grandes oradores, bailarines, pintores, músicos… Quizás seremos grandes ejecutantes… Pero y además, nos costará mucho dar el paso de empezar a pensar, a imaginar, a crear!!!


Necesitaba dar este giro por las páginas de mi primer libro, porque en uno de sus párrafos se puede leer literalmente ‘lo que cuenta es la creatividad, y todo nace en el pensamiento, en la mente’… Y esto no solo muestra que ya hace 20 años asociaba el pensamiento creativo con cualquier tipo de expresión, sino que si hoy quería hablar de ilusión, deseos y objetivos, debía retomar el concepto de Expresión Mental que es donde nacen todos.

De hecho, qué mejor exponente de la Expresión Mental que la Noche de Reyes. Donde cada uno se expresa en su propio interior y desarrolla su propia magia imaginando, ilusionándose, deseando y sintiendo la mayor felicidad que cada uno puede sentir a partir de si mismo.

Lo que pasa es que, como supongo que esperáis, no voy a hablar de la Noche de Reyes como el evento de los regalos, de los regates de la realidad para no romper ilusiones infantiles.
No, precisamente, otro alguien me dijo alguna vez, que los niños necesitaban creer en los Reyes para no perder la ilusión y la inocencia y que el día que descubrían la verdad, se convertían en adultos sin ilusión ni inocencia.

Quiero ir en contra de esto porque somos los adultos los que debemos seguir persiguiendo nuestras ilusiones, nuestros deseos y nuestro objetivos, con la misma inocencia y cara de alegría con la que los niños desenvuelven el primer regalo la noche del 5 al 6 de enero.

Y aquí me pongo ahora didáctico. No confundamos, eso sí, entre Ilusión, Deseos y Objetivos. No es lo mismo y no funcionan igual.

La ilusión es el combustible. No hay duda. Sin ilusión conseguir deseos u objetivos, es imposible o, cuando menos, frustrante. Si uno persigue objetivos ajenos por encargo, obligación; objetivos oficiales por necesidad; deseos que no son propios por empatía excesiva…
La ilusión desaparece y la felicidad no está ni a la vuelta de la esquina. Ya no es ilusión. Es obligación, compromiso, necesidad… No necesariamente ilusión.

La ilusión debe ser nuestro motor y, si no está en un cierto camino que hayamos trazado hacia un cierto objetivo, no debemos tener miedo de abandonarlo o tratar de cambiarlo para que nos ilusione.

Voy a dejar los deseos para el final.

Cuando uno persigue objetivos, la ilusión y la felicidad van de la mano, o deberían. Lo que sucede que la ilusión crece persiguiendo el objetivo. Labrando el camino. Luchando por conseguirlo.

Y cuando uno llega a la meta, debe plantearse casi de inmediato nuevos objetivos, porque paladear el objetivo conseguido está muy bien pero y además, se va diluyendo como un azucarillo.

Es como aquél que busca un empleo maravilloso y se esfuerza y lucha por él y cuando lo consigue, se apoltrona y deja de esforzarse al mismo nivel porque, total, ya está conseguido.

O el consabido mentidero popular que plantea que ‘lo que no ve la boda no ve la novia’ que, traducido de forma libre, puede significar que todos aquellos esfuerzos u objetivos que se plantea una pareja antes de un compromiso definitivo, pasan a un segundo plano cuando el compromiso se consolida y ya solo queda ‘convivir’ o, peor aún, ‘vivir con’.
Sí, los objetivos motivan, animan, producen momentos felices en pequeños pasos hacia el logro final y un gran momento de felicidad al conseguirlo… Y… ya está!!!


Por eso quería dejar para el final los Deseos. Porque son el auténtico motor de nuestra ilusión.

Los deseos ilusionan al pensarlos. Lo que sucede es que también ilusionan cuando se cumplen. De hecho, en el transitar hasta que el deseo se cumple, muchas veces más que ilusión nos provoca frustración, dolor, pena… el  hecho de no conseguirlo antes, cuanto antes… ya!!!

Eso sí. El día que se cumple el deseo no es una meta y un final. Muy al contrario, es el comienzo de otro fragmento de vida a partir de que ese deseo se ha cumplido.

Por tanto, trazarse objetivos es maravilloso para impulsar el día a día.
Entrenar nuestra Expresión Mental para tener presentes nuestros deseos, nos impulsa el día a día y, además y sobre todo, a partir del momento de llegar a la meta, cuando los objetivos se apagan…


Una cosa más. Los objetivos son algo individual o de equipo, pero que dependen del propio esfuerzo. Los deseos no están a nuestro total alcance y dependen de otras personas, de circunstancias, de la causalidad…
Por eso cuando un deseo se cumple abre una puerta inmensa a una felicidad que se mantiene casi sin límite.

Hoy es la Noche de la Ilusión. Ilusión para perseguir objetivos pero, sobre todo, para seguir teniendo presentes esos deseos que, sin duda, si nos empeñamos en entrenarlos, se harán realidad algún día.

Cuando el niño abre el regalo, la cara es de inmensa felicidad, aunque es probable, y algunos adultos se frustran olvidando que fueron niños, que el regalo se arrincone a los pocos días, incluso horas. No era un deseo… Era un objetivo.

Quizás, el auténtico deseo de la Noche de Reyes, no son los regalos… Es, simple y llanamente, que nos sorprendan.
No depende de nosotros.
Eso sí, si seguimos empeñados en ilusionarnos día a día por dejarnos sorprender, sin duda alguna cada día, cada noche, será nuestra Noche de Reyes.

Un tercer alguien dijo ya hace tiempo que había que tener cuidado con lo que se deseaba, porque podía cumplirse…

Entrenad bien esos deseos.
Diseñadlos adecuadamente.
Pensadlos y repensadlos sin cesar.

Ojalá se cumplan TODOS vuestros deseos.

A mí me basta con uno, por ahora, que, como buen deseo, no diré hasta que no se cumpla. Aunque entonces, supongo que veréis nacer en mí la felicidad del deseo hecho realidad y creo que no necesitaré contarlo...

Y… ya!!!

No me canso.
We are searching our utopia in a continuous present continuous!!!!!
Os espero…

Y feliz e ilusionante Noche de Reyes!!!



Fernando Bercebal · momento Devising Consultor · Pedagogo Teatral
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viernes, 16 de octubre de 2015

O... Sí!!!



O… Sí!!!

Seguir apostando… Estar convencidos… ¡¡¡Crear, Crecer, Creer!!!

Dejadme que excuse mi ausencia.
Porque la excusa lo merece.

‘Cómo dice TE QUIERO un creador’, vuelve a andar, desde comienzos de octubre, por Madrid, Galicia y Castilla y León.

La Universidad Carlos III, apuesta por el Curso de Pedagogía Aplicada a las Artes Escénicas.

La Fundación Botín Redondea su programa de Educación Responsable con el Módulo de Creatividad.


Y el que suscribe está en todo esto y algo más… Por ejemplo, no olvidando que tiene un compromiso con su blog y los que lo leen.

Y pasada la excusa, dejadme que os haga memoria. 
Quien me conozca, me haya leído, o haya participado en alguna actividad formativa en la que yo haya estado presente, conocerá el concepto del ‘O… No!!!’. Si alguien lo desconoce o quiere refrescarlo, este es un enlace para otra entrada en este blog en el que me explayé sobre el tema http://bit.ly/1hIclFD

Pues bien, desde comienzos de septiembre, anda dando vueltas a su reverso, pues en una conversación con persona a la que admiro y que conoce de mis dimes y diretes, al plantear yo una propuesta y acabar con el consabido ‘O… No!!!’, me respondió con un igualmente sólido ‘O… Sí!!!’

Y le di la razón, y le dije que debía escribir sobre esto. ¡Y allá voy!

¿Y si estamos tan convencidos de aquello que hacemos, pensamos o decimos, tan sólidamente, que cualquier otra opción nos resulta menos interesante?

¿Y si hemos probado otros caminos pero y además, no nos convence ninguno más o mejor que el que ya hemos trazado?

¿Y si, de los siete caminos posibles, el primero, el que inició la idea, es, con ventaja, el que siempre nos ha convencido?

¿Y si, incluso, aquél camino que apareció y pareció cortado, sin salida, y que nos obligaba a dar marcha atrás, no lo está del todo y podemos entrever un rayo de sol que se cuela por las rendijas y que nos hace ver que, al otro lado, ese camino sigue ahí y lo único que tenemos que hacer es encontrar la mejor forma de continuarlo?

En definitiva. ¿Y si donde planteamos un ‘O… No!!!’ como resultado de tener una mente creativa, abierta, sin prejuicios, con ánimo de ser continuos ‘aprendedores’…, insistimos con un ‘O… Sí!!!’?

No se trata de cabezonería, ni de desdecirme de lo dicho durante mucho tiempo ya… O… Sí!!!

Cuando tenemos la idea clara, tenemos el objetivo claro, lo que queremos hacer, decir, experimentar, vivir… ¿Por qué vamos a hacer un ‘O… No!!!’?

Sí, no recuerdo la conversación a principio de este mes de septiembre.
Sí recuerdo que estaba proponiendo a alguien o álguienes una idea ilusionante.
Como fin de mi cita añadí, con una sonrisa, mi particular y ya conocido por él, ella, ellos, ‘O… No!!!’
Fue una reacción instintiva. De alguien que me conoce, que sabe lo que digo, pienso, siento y defiendo y que casi adivina en cada momento lo que voy a decir.
Fue una batalla dialéctica y una batalla de sonrisas.
Y venció!!!
Por eso decidí que hablaría del ‘O… Sí!!!’

Porque, en el fondo, y en la superficie, aunque uno utilice herramientas de pensamiento creativo, expresivo y de arte de creación para depurar, mejorar y abrir más las líneas de trabajo y del propio pensamiento, cuando cree en una idea, en algo, en alguien, lo que más quiere es crecer para crear a partir de esa idea, con la ayuda de ese algo o en la compañía de ese alguien.

Es más, ¿qué sería de los deseos que se piden a las estrellas fugaces, de los sueños con los que soñamos dormidos y despiertos, de las ilusiones que iluminan nuestro futuro inmediato o remoto… Si no insistiéramos en el ‘O… Sí!!!’?

Sí. El ‘O… No!!!’ no se debe utilizar en la duda, sino en el ansia de crecer.

Lo que sucede es que, a veces, la mejor forma de Crecer y Crear es Creer en lo que uno está pensando, en lo que uno está haciendo, en las personas que uno… ¡O… No!!!

O… Sí!!!

Y… ya!!!
No me canso.
We are searching our utopia in a continuous present continuous!!!!!
Os espero…

Sí. Y solo SÍ!!!…




Fernando Bercebal · momento Devising Consultor · Pedagogo Teatral
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